- Limpia la nevera. Sí, deshazte de todo aquello que no debas comer (bollería, grasas saturadas, alimentos altamente calóricos, etc) y pon a mano los que sí debes comer. Piensa que el día a día puede ser muy duro, y un mal día en el trabajo, una discusión o el cansancio pueden hacerte recaer...una y otra vez.
- Incorpora en lugar de restringir. En lugar prohibirte o censurar determinados alimentos, compra productos que sean saludables: se trata de cambiar la mentalidad: no debo comer esto por debo comer esto, y obviamente las opciones más sanas son por las que te debes inclinar : )
- Organiza los menús de la semana. No hace falta que sea milimétrico, pero sí, al menos, una idea general de comidas y cenas. Déjalo preparado el día anterior (aunque sea los ingredientes). Esto te hará a la idea de lo que vas a comer al día siguiente.
- Planifica tus horas de ejercicio. Tanto si va a ser una semana dura como relajada, organiza tus días y horas de ejercicio. Sé realista y no pienses que por machacarte un día 5 horas vas a resolverlo todo. Recuerda, es mejor constantemente.
- Organiza tu ropa y bolsa de deporte. Al igual que con las comidas, esto hace que le prestes atención a la actividad física. Te ayuda a estar a más motivado/a y al organizarlos, los dejarás más a mano para verlos con frecuencia.
Organización+Constancia= ÉXITO

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